Esto sucedió hace algunos años.
Recuerdo que era un día de verano. Había quedado con Sonia para tomar unas cañas un poco después de que se metiera el sol. Sin embargo, un par de horas antes de la cita recibí una llamada suya.
- Itsas?
- Dime!
- No voy a poder llegar a donde hemos quedado. ¿Te importa que quedemos en otro sitio?.
- Grrr!, Bue...., venga, vale!!!!
- Coge el autobús tropecientostres en dirección a Entrevías y me esperas en la parada de la calle DondeCristoPerdioElBotijo
- ????
- Perdona!, luego te cuento...!
Seguí al pie de la letra sus instrucciones. Monté en el autobús y le dije al chófer que me avisara cuando llegáramos a la calle en cuestión. Al apearme miré a mi alrededor; el barrio era una novedad para mí, casas viejas que en la mayoría de los casos necesitaban reformas, gente desaliñada transitando por la calle... Sentía inseguridad ante lo desconocido. Decidí no dar rienda a mi espíritu curioso y me senté en la parada de bus a esperar, tal y como habíamos convenido.
Sonia llegó algo tarde. Se explicó: había tenido que ir a hacer una gestión a una parroquia en la que el cura era algo "rojillo" y no se dio cuenta de que ese día, a la misma hora, también había quedado conmigo.
Cuento esto, porque en estos días corre la noticia de que al Arzobispado de Madrid, quiere
cerrar una iglesia por considerar que los cultos que allí se celebran no se corresponden con los que dicta la doctrina católica. Hoy en día desconozco si la iglesia en la que estuvo Sonia es la misma que la que ha saltado a la actualidad. Aunque eso sí, el mismo Arzobispado que permite que en otras iglesias donde asiste gente repeinada enfundada en ropita de marca, abrigos de visón y valiosas joyas se rece por la unidad de Essssssspaña y por su ejército (el que aquí escribe así lo pudo comprobar), considera un desorden el que se oficie misas en vaqueros o que se den rosquillas en la comunión. El Sr. Rouco, esta vez, nos ha enseñado su lado más fascista.