viernes, 21 de octubre de 2005

Hubo un tiempo...

...en el que las únicas satisfacciones del día me las daba el tabaco. Época en la que llegaba el viernes y el mundo se me caía encima a la vista de un fin de semana sin ninguna expectativa. Un tiempo en el que me sentía lleno de ataduras, unas del pasado y otras del presente. Un tiempo en el que me costaba mirar hacia adelante, y en el que prefirí no pensar en un presente teñido de gris.

Pero una fría mañana de invierno, salí pronto de casa. Eran las siete de la mañana y pude contemplar uno de los amaneceres más bonitos de mi vida. Y al día siguiente igual. Y luego vino otro. Y otro más...

Y así poco a poco, me fui reenganchando de nuevo a la vida. Y gracias a los pequeños placeres cotidianos acabé recuperando la sonrisa.

1 comentario:

lucía, cantando dijo...

Ay, itsas... ha sido cómo leerme a mi misma, aunque nunca lo hubiera podido contar tan bonito.
MUÁ!!!