martes, 10 de julio de 2007

Cobre para el pobre

Hay encima de mi mesa de trabajo un bote de café con esa inscripción. Estaba lleno de monedas de uno y dos céntimos que poco a poco ha ido menguando su contenido para "desgracia" de las cajeras de los supermercados que han sido las principales receptoras de dicha mercancía.

Ayer gasté su último céntimo. Hoy tendré que reciclar el frasco.

Llega un momento en el que hay que desembarazarse de los recuerdos materiales. No son los importantes...

2 comentarios:

txetxuu dijo...

te encontré de casualidad! y me gusta mucho lo que escribis!

felicitaciones por la construcción de este bello espacio..

un beso!!

Chechu..

itsasbeltza dijo...

Gracias por tus palabras, Chechu!

Besos.